martes, 2 de marzo de 2010

Chile tembló

El 27 de febrero de 2010 a las 3:34 am. se produjo en Chile un terremoto de 8.8 grados en las escala de Richter; el epicentro fue en Concepción (la segunda ciudad más impotante del país) y se sintió en la zona central y sur de Chile.

Días antes del terremoto, el clima había cambiado, los días amanecieron más fríos a pesar de que aún era verano. A mí no me pareció muy raro, ya que nunca he pasado febrero en Santiago así que no podía saber si era normal o no; además, y no es por dármela de psíquica ni nada, pero esos días previos al terremoto me sentía como en un limbo...tenía mucho trabajo y me sentía súper rara, como triste y a la vez relajada.

El viernes 26 de febrero por la noche, salí de mi trabajo en el mismo estado que les comenté anteriormente, al día siguiente tenía que trabajar a partir del medio día así que en teoría tenía que ir a descansar temprano, pero no tenía ganas de ir a mi casa.

Llegué a mi casa a las 2am del día sábado, de mejor ánimo (ya me había desahogado llorando como una magdalena sin tener un motivo en particular) me puse mi pijama, activé mi alarma y me eché a dormir como cualquier otro día.

Lo que pasó una hora y media depués no lo tengo 100% claro, sólo sé que abrí los ojos y sentí que mi cama se movía bastante fuerte, así que me levanté y abrí la puerta de mi cuarto con algo de dificultad; golpeé la puerta del cuarto de la señora con la que vivo (Marité) y me fui corriendo a abrir la puerta del departamento, que como de costumbre estaba con llave.

Lloré, me desesperé, pedí ayuda a Dios, grité,  todo eso mientras veía cómo se movía el edificio, cómo se caían las cosas y cómo Marité buscaba desesperadamente las llaves para poder salir del departamento, no se podía caminar ya que el movimiento nos lo impedía (parecía un tagadá), finalmente Marité me dio la llave y pude abrir las dos puertas, luego el terremoto pasó y nos embargó la penumbra.

Seguí llorando y con mucho miedo entré a mi cuarto para bucar zapatos, mi celular y mis lentes de contacto, luego intenté llamar a mi casa en Piura y a César pero fue imposible. Sólo nos quedó esperar a ver qué pasaba, siempre con el miedo de que empezara a temblar nuevamente.

César llegó unos 10 minutos después, nos ayudó a Marité y a mí a bajar los 6 pisos, luego nos fuimos a llamar a Perú para que nuestras familias no  se enteraran de lo sucedido por las noticias, felizmente encontramos un teléfono público operativo y nos pudimos comunicar. Luego de varios intentos ubicamos a nuestros amigos (peruanos y chilenos) que gracias a Dios no les pasó nada.

Los momentos que vivimos post terremoto estuvieron llenos de interrogantes, qué va a pasar luego??, las réplicas seguirán?, podremos dormir tranquilamente?, podremos volver a nuestros edificios?, etc.

En verdad fueron momentos desesperantes que gracias a Dios ya los estamos superando. Si embargo, sé que lo que hemos vivido no se compara en nada con lo que les ha pasado a otras personas, que han perdido a sus seres queridos y no tienen dónde vivir ni qué comer, es por eso que cuando me preguntaban cómo estaba mi respuesta siempre fue "muy bien", porque a comparación de los demás estamos perfectamente, sólo fue un gran susto que jamás olvidaremos.



PD: gracias a todos los que preguntaron por nosotros, gracias por estar al pendiente de nuestra situación, les pido que recen mucho por las personas que lo han perdido todo y por aquellas que se fueron a causa de esta tragedia.